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Carnet Discapacidad

publicado a la‎(s)‎ 10 feb. 2011 14:30 por Asociacion El Puente   [ actualizado el 15 mar. 2011 5:34 ]

Un bordillo o una escalera son barreras que se ven, pero las personas con discapacidad tropiezan a diario con otros obstáculos que no se ven pero que resultan igual o más engorrosos. Uno de estos últimos es la identificación, sobre todo en aquellos ciudadanos cuya discapacidad está reconocida pero no salta a la vista.

 

Este escollo, que impide en muchos casos hacer efectivas las ventajas y los beneficios a los que pueden acceder las personas con discapacidad, se salvará con la puesta en marcha de una tarjeta o carné de discapacitado. Un documento cómodo y de fácil manejo, en el que trabaja la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, que evitará a los integrantes de este colectivo tener que llevar en el bolso el informe oficial que acredita el reconocimiento de su situación y el grado de discapacidad que padecen.

 

Ese certificado no es de fácil manejo. Doblado en la cartera se deteriora y el plastificado, opción que se aplica para evitar roturas o desperfectos, lo hace menos práctico aún para llevarlo encima de continuo. Por eso, en muchos casos se deja en casa a no ser que el trámite administrativo para el que resulta imprescindible sea de peso, caso de la eliminación del impuesto de matriculación al comprar un vehículo o la solicitud de una pensión no contributiva por padecer una invalidez igual o superior al 65%.

 

Lo que está claro es que ese modelo de identificación es una fórmula obsoleta en un momento en que cualquier cadena de tiendas, supermercados, gimnasio o asociación ciudadana mete en la cartera de sus clientes o socios tarjetas de identificación para acceder a descuentos y ventajas.

 

El futuro carné de discapacitado, que será similar al que portan los integrantes de familias numerosas o las identificaciones de estudiantes que emiten las instituciones académicas, contará en Castilla y León con casi 158.000 titulares. Exactamente con 157.736, si el departamento autonómico que dirige el consejero César Antón expidiera mañana mismo las tarjetas. Ese es el número actual de personas que en Castilla y León han pasado por un tribunal de evaluación y disponen de un dictamen de reconocimiento de discapacidad. Son el 6,12% de la población empadronada en la comunidad.

 

Bonos y matrículas

Matrículas gratuitas, entradas libres a museos, bonos en el transporte público, cupos de reserva de plazas para acceder con preferencia a centros educativos o puestos de trabajo públicos y privados y descuentos a los que se empiezan a sumar, con timidez, empresas privadas -desgravaciones fiscales y prestaciones públicas aparte- figuran en el listado de beneficios a los que pueden acogerse los discapacitados. Para las personas que arrastran una discapacidad que se esconde tras la apariencia de un cuerpo sano -por ejemplo, discapacitados con secuelas reconocidas que no precisan una silla de ruedas, o muletas, o con una minusvalía visual sin llegar a la ceguera- esas ventajas se convierten en papel mojado ante la inoperancia que supone cargar cada vez que salen de casa con el certificado oficial.

 

El borrador de modelo del futuro carné con el que trabaja la Consejería de Familia cuenta con un colorido frente en el que figura la inscripción 'Acreditación Persona con Discapacidad', junto con el escudo de la Junta de Castilla y León y el logotipo de la Gerencia de Servicios Sociales. El reverso de la tarjeta llevará impreso el nombre y los apellidos de la persona con discapacidad, además de su número de DNI, si tiene dificultades de movilidad, su grado de discapacidad y si necesita de una tercera persona. Incluirá también la fecha de caducidad en la que el titular de la tarjeta deberá renovarla.

 

El proyecto en el que ha empezado a trabajar la Consejería de Familia sobrepasa la mera identificación. Los responsables quieren que la tarjeta contenga, a medio plazo el historial de servicios sociales de su titular, para que esa información pueda ser consultada en el momento y en cualquier punto del país por el discapacitado o el personas de los servicios de asistencia social.

 

Documento demandado
La necesidad de contar con una identificación práctica para acceder a ese variopinto menú de beneficios es una demanda que los responsables de distintas asociaciones de personas con discapacidad han hecho llegar a la Consejería de Familia e Igualdad, como reconoce César Antón.

El problema de intendencia cotidiano que supone la dificultad para identificarse como tales, al que se enfrentan los discapacitados de Castilla y León, no es ajeno a las Cortes. En el batallón de asuntos pendientes de debate figura una iniciativa que el PSOE registró en septiembre para la implantación de un carné del discapacitado. El debate se 'cruzará' en el calendario con los trabajos del departamento de César Antón, donde confían en que la tarjeta de las personas con discapacidad sea una realidad antes de verano.

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